doce treinta y dos de la noche · anímicamente miércoles · dos de septiembre · dos mil quince

al terminar la película le pedimos al proyeccionista si podía repetir el final, que no nos habíamos fijado del todo en él. me tomé el día libre e hice de todo lo culto por ver. abarqué cuantas disciplinas pude, y pude bien darme cuenta de que en esta ciudad, no hay que moverse mucho para toparse con ella. repetí porque pude.