once cincuenta y ocho de la noche · hablando del domingo · seis de septiembre · dos mil quince

Así le contaba helenita ayer, que me envió antesdeayer un mail. Transcribo directamente en pos de registrar mi registro, ordenado:

Hola Helenita.
Me pasa, nos pasa a los tres, que aún nos tomamos esto como un pequeño viaje. En cualquier momento va a haber que hacer la maleta y volvernos a casa. Es un finde muy largo. Esto se refleja en no ordenar nuestra ropa, en sólo hacer la compra para un par de días, en hacer muchas visitas a muchas cosas. Se nos acaba ya, no tenemos tiempo de echar de menos, ¡pero si os vamos a ver el próximo día! No hay tiempo. No sabemos estar en un lugar tan seguido. 
Eso por un lado. Por otro, hace una semana nos mudamos a una casita en el barrio pijo al norte (curiosamente y por cuestiones del azar, el barrio se llama La Roma). Resulta que nos han mediotimado, se trataba de una casa en ruinas, esa que una vez mandé una foto de nosotros tres impermeabilizando la cubierta. En ruinas, pero iba a estar terminada para cuando entráramos. Y no. Casi no hay vidrios, somos seis en el piso y sólo hay un baño, dos fuegos, y lo peor de todo, goteras. Estamos turnándonos para dormir en dos camas, porque a lap le cae el agua directamente en la suya. A todo esto, lo llevamos bien, siempre con ese buen humor, que creo que nos caracteriza, que consiste en reirnos de todo lo malo. Cuando el salón está muy sucio, es porque están las paredes demasiado arregladas, por lo que si las destrozamos un poco, no se notará la suciedad. Y así.
Acá la gente es muy amable, muy hospitalaria, muy alegre. Nos han invitado a varias fiestas, en casas de sus tíos, padres, abuelos, primos. Nos invitan a comer, orgullosos, de la comida que han hecho para ellos. Tortas, tacos, burritos, tamales, oaxaqueños, tunas, tlayoyos, quesadillas, mezcal, tequila. De todo. Se lo comentamos, y ellos dicen esperar de nosotros lo mismo en nuestro país. Acoger, transmitir nuestra cultura, hacer pasar un buen rato agradable en la casa ajena. Estamos abriendo mucho los ojos. Occidente, a decir verdad, actualmente nos aburre mucho. Lo más divertido de occidente, lo traen los gringos. Europa por otro lado recuerda al olor seco y húmedo a la vez de una iglesia de piedra. Las de aquí están pintadas de colores, y elaboran altares de imágenes religiosas, flores, telas. En cualquier esquina puedes encontrarte un altarcillo a la virgen, cuida de mi profesión, el ser taxista es muy peligroso.
No te sin embargo que los recuerdos de España son solo aburridos. Aunque nos da muchísima pereza ahora mismo la etsam, el otro día vimos una pelo que salía la Plaza de España y todos nos echamos a llorar. No valoramos lo que tenemos, estamos aquí, no para conocer el país, si no para reconocer lo nuestro. Sentir esto como nuestro. 
Me gusta este medio de comunicación. Te estoy soltando un rollo eterno que nunca había expresado creo que tan bien. Tengo los ojos húmedos, este mensaje va para alguien, y muy importante para mí. Es muy difícil ordenar los pensamientos, con eso de la maleta, y la compra al día y que hay que cocinar y limpiar el salón y tender, y al ponerme a escribir así siento como que algo registro y algo transmito. Siento utilizarte así. 
Siento también oír aquello de Fer, que haya vuelto a hacer de las tuyas y que ya no puedas más. Te vi tan feliz con él la última vez que nos vimos, allá caminando buscando un banco. Yo desde aquí, lo de las relaciones lo veo muy fácil. Ahora que no estoy cerca de Rocío, veo lo fácil que es el tratar de hacerlo bien. No sé si me explico. Reviso y reviso los errores que hice con ella y que ahora ya no puedo cambiar por muchas barreras físicas y psicológicas que tengo y tenemos delante. No hemos roto del todo. Hablamos todos los días, de una manera extraña un poco fría que aún tiene algo de eh no te olvides de que estoy ahí. Pero ya ver lo difícil que es comunicarse realmente. Ella se va hoy a Roma. Estoy ahora mismo despidiéndome de ella, que toma el avión dentro de una hora o así. El viernes me pasó nuestras fotos de Ibiza. Hemos estado el finde fuera, en un pueblo mágico al norte llamado Cuetzalan (por eso no te respondí hasta ahora), y el viernes me mandó esas fotos y no las he visto aún y me estoy preparando mentalmente hablando contigo. Ya te contaré.
Cuéntame tú Hele. Cuéntame de Horacio y la Maga. Cuéntame cuando leas la carta de Rocamadour. Cuéntame cómo llevas Proyectos ahora que eres la puta ama y que te lo mereces. Me gusta muchísimo este medio. Siento en serio que te he utilizado. Pero pienso también que siempre lo hacemos. Al menos tú y yo. De repente nos da el golpe de morriña de apoyar la cabeza en un hombro y nos buscamos. Pues aquí estoy hele.

Buenas noches. 
Y muy buena suerte.
Besitos de Lucas.

Creo que soy aquí más explícito que en el blog éste. Como más directo, como más dirigiéndome hacia algo. Lo suelto todo.