miércoles diez de febrero dos mil dieciséis

volví a ver carmen, y la escopeta nacional. y sentí tanto profundo respeto, tal amor por las calvicies del país, por las partidas de cartas y los tacones, por la sociedad descuajeringada.
delicadeza y finura, asco, esperpento, las dos bellezas que al final rigen toda esta luz, este ambiente enrarecido ya por el humo del gran motor del siglo ibérico.

vuelvo a cerrarme.