es ahora, al sentarme a escribir esto, al llegar a casa, detenerme, terminar de hablar de la película, ahora que suena la música, ahora que estoy más solo y que esta luz me ayuda como puede, es ahora sólo, cuando miro la fecha, seis de enero, día de reyes. es ahora, es hoy, cuando realmente hemos echado de menos, ese evento tan familiar, tan íntimo, tan de cada casa, que ni siquiera hemos intentado emular aquí, tan lejos, y tan sólo ha llegado el roscón, pero sin la ilusión del levantarse, descalzo, avanzo.
lo del echar de menos, viene también gestándose unos días, tratando de agarrar el otoño, aprehenderlo, que viene del registro, lento, pausado, esmerado, de los recuerdos, tanto así los lejanos como los tangibles, del momento aquí, de las horas en el parque, con un helado, contigo, y que después de esta película, love, amor, tres dé, culmina, se me echa encima, y duele del todo, pero es un dolor compartido, íntimo, que sólo yo entiendo como lo entiendo yo. en verano escribía siempre, me hablaste, y hoy lo escribo también.