veintitrés cincuentaycinco de la noche · llegó el domingo · veinte de septiembre · dos mil quince

volvimos del viaje, y todo estaba cambiado. aún se podía percibir el polvo en el aire, así cuando recibe la luz del sol, y uno entiende que se acaba de mover algo de sitio. huele a nuevo, además, cuando has leído ya un libro pero es otra edición, nueva pero de los ochenta, algo así como una segunda edición antigua, no del todo entera pero conserva ese polvo en el aire.
nunca llegué a ver cosas, al menos por fuera. estaba todo luminoso e intacto, pero yo era capaz de verlo todo con más ojos, que desde luego no eran mejores ojos. saltaban algunas ideas, poco a poco, lentas, atrapar las nubes, la imaginación mutante de las nubes, atraparlo con el trazo consciente. un hombre que no llega a sentir, un extranjero que tan sólo siente que esto no es para él, una talla que no le encaja, e incapacitado ya para encajar él. se siente bien. 

ojalá pudiera detener el tiempo y estar para siempre.

el ritual. entré dentro de mí mismo y me dejé. seguía muy pendiente de ellos, ellos, que no estaban ahí donde yo miraba, pero ahí estaban ellos desde donde juzgaban. miré sin ver y en un acto conscientemente violento separé la matriz, la madre, el padre, las interrogaciones que encajaban en la madera sin saberlo, y aún habiendo sido advertido de que la naturaleza no puede comunicarse con nosotros por medio de símbolos artificiales, aún en ese estado, rechacé tal creencia y tendí a elaborar el decoro para liberarme. elegí para él un pilar robusto, al aire, amparado a su lado, observando a la derecha, erguido. pasé después por ella, de la base primigenia, y elegí un lado a la izquierda (mi derecha), una llanura más difícilmente encontrable pero también más a la vista. enterré dulce y torpemente su representación y volví a la base. si miraba hacia atrás, sentía sus caminos unidos, y era la base, donde me encontraba, la partida de sus finales. miraba más atrás y encontraba el tótem, el lugar confortable del principio. elegí volver atrás, estar unidos, hacia adelante había poco atractivo.

asa nisi masa