días después, saltándonos en el registro toda esta fiebre, hambre, malestar, pero sobre todo frío, más frío que nunca, algo de miedo, y sin hogar, y aunque hubo veces que las películas nos valían, la compañía traía calor, o cuando agarraba esta misma manta, pero es ahora, cuando estoy curado, a pesar de esta garganta y de esta cabeza, son sólo los pies lo que sigue frío.
ahora, en esta nueva casa que aún no tomo como mi casa, que parece un hostal temporal de cortinas de chicago, mucha luz por las mañanas, y más flores en el patio, y ya estando curado, a punto de empezar el curso, mientras suena majestad, en tal disposición de la cama pienso hacerme un hogar en el cuarto, tal que surjan raíces, crezcan, obtengan granito a granito la luz necesaria, y vayamos subiendo lentamente.