sábado doce de diciembre dos mil quince

en estados mentales de efusividad e ilusión, cada vez nos encontramos menos, cada vez desde más lejos, pero sin miedo, distantes, bailándole a un sonido que viene de abajo, desde lo alto. pero con miedo, buscando siempre, sin saciarse de aquello, con un desdén por lo viejo que también viene de abajo, más abajo, viene de los pies.