lunes nueve de noviembre dos mil quince

cada vez que suena un pitido, no son tus oídos, no es el izquierdo ni el derecho. necesitas levantarte por la mañana, llevar una vida normal, aunque pese, aunque sientas esto que sientes, hay veces que es una espera, un camino con final, y cuando éste llega, también el miedo a no superar las ganas. no quiero dejar que las expectativas sean mayores.