escuché mi voz. no me hablaba a mí, ni aún teniendo ese propósito. es con la pretensión de recordarme cosas, y no me refiero a recordarme, si no a no olvidar, anotar de alguna manera. aún así, lo compartía, y el motivo de ser de esa voz dejaba de ser el inicialmente pensado.
todo esto lo hacía, observando a personas sanas, haciendo ejercicio, en grupo, o leyendo felices al sol, quizá entre un descanso de clases. la luz del sol acentuaba aún una niebla, es por ello que había elegido ese lugar. todo se fue llenando de humo, muy diferente al de las nubes.
más de doscientos pasos para mí.