es entonces cuando el hilo cesa de circular, nos detenemos en un pequeño nudo, y, al contrario de lo que sería lo lógico en la imagen generada por mi comparación, no nos desvivimos por contemplar el nudo, abstraernos y escudriñarlo. ni siquiera miramos hacia otro lado, desinteresados ya por la madeja. aún no escudriñamos hacia el interior, aunque lo ansiemos, surgir sueños, el cerebro se siente pulpo y alcanza con su brazo volátil cada detalle de una vida. pero no nos damos cuenta, porque el nudo, ni nos deja avanzar, ni nos deja mirar nada de forma atenta. todo lo que quiero es dormir.
pero tampoco es eso, busco crear, no imaginarlo.