una y dieciséis de la mañana · miércoles agitado · treinta de septiembre · dos mil quince

tan lejos estamos, en el mismo país incluso. no puedo ayudarle, al menos no como a mí me gustaría. es algo en lo que se ha metido él sólo, y yo siento que solo puedo decirle lo que yo haría. estamos tan lejos, más que nunca, como si hubiera un velo nublado entre ambos. esto no fue siempre así, pero ahora al buscar apoyo y encontrar escalones, sale el llanto. no sé si le había oído llorar antes. quiero buscarle entre esta niebla, dejar de mirar sólo mis manos, tendérselas a él, escapar como siempre. así es como se puede llegar a destrozar una vida. está en los muelles, sonaba una brisa, está estirado.
qué hago yo ahora, no es tontería.
a todo esto, imprimí el verano, y creo que me quedó precioso. mido uno setenta y tres. volvió a sonar la alarma. ahora suena siempre.